lunes, 8 de noviembre de 2010

THE ROVELLON BIKERS

Nights: Jesús, César, Jenaro, Carlos, Joan, Enric i Hernan
Hora: 8:00

Km: 57

Voy a saltarme comentar la primera parte de la crónica de la salida de hoy pues me dicen que este blog lo leen también niños.

Pero si decir que tenía reservadas ciertas expresiones para cuando hiciera una crónica. Expresiones del tipo serpiente multicolor, demarraje, temperatura ideal, ritmo alegre, formación de abanicos o neutralización de escapada, propias del argot, pero que no sé donde narices colocar.
Permítanme aunque sea, una pequeña pedantería, que la confianza que les voy cogiendo y el pateo realizado, que no pataleta, me conceden. Venden pues en el Decathlon unas cestitas muy monas que se anclan al manillar sin demasiada dificultad. Lo digo para prepararnos a conciencia el domingo con visita papal que decidamos dedicarlo a buscar robellones por corrioles de reguerots impracticables en vez de pedalear, que es para lo que sirven las bicicletas o al menos así me lo vendieron a mi.

Y lo de “arribarem a la creu per un camí ràpit que no heu fet mai” debería parecernos cuanto menos sospechoso. Si es que…

Dicho lo dicho, la bajada a Vallgorguina sirvió para eliminar tensiones y divertirse un rato saltando entre troncos, tierra mojada, nieblas, hojas caídas y olor a otoño.

Café, retoque de maquillajes en el lavabo e increíble ofrenda a las simpáticas camareras del revoltillo de bulets que Jenaro guardaba en algún incierto lugar de su cuerpo y de valor incalculable pues su adquisición había puesto a prueba la contrastada integridad del equipo. Nos compensan, la generosidad, con una fantástica deconstrucción de coca azucarada rellena de jabugo, impresionante. A partir de ahí el caçador nos libera y regresa a casa tan ancho, feina feta, acompañado, eso si, por quienes pretenden un arrós de llanegues.

Con el grupo a la mitad de efectivos iniciamos subida dirección al Montnegre por el bello y exigente camino ya consagrado. El tráfico existente revela que estamos en medio de una carrera, humilde y voluntariosa a juzgar por la velocidad de los participantes (segunda pedantería). En eso que a medio hacer localizamos un sendero a mano derecha. Mirem a veure on va?. Que si, que no, venga parriba. Emprendemos entonces una ascensión inimaginable de rampas del 40% y más, curva paquí, curva pallà, piedras que ruedan hacia atrás hasta perderse en el vacío antes de impactar en alguno. Si te paras retrocedes. El marcador de desnivel se queda sin cifras. Eco en la cumbre, vistas espectaculares, inexistencia de oxígeno, osos polares.



Alcanzada la cima y orientados al reconocer la pista, sorteamos una peña excursionista no demasiado competitiva, intentamos reproducir el grato recorrido hacia Sant Iscle de hace unos domingos, sin éxito, al menos en parte, pues las subidas si las acertamos todas. Algunas, a esas alturas de ruta, ya se antojaban interminables.

Castigados suficientemente, y ya con síntomas de amnesia transitoria por no recordar la ruta de descenso, decidimos aventurarnos y tirar por el primer corriol franqueado por encinas sureras, así de tronco en tronco caído, saltamos ramas, unas a pie y otras andando, hasta llegar a la urbanización Can Palau donde Carlos, gracias a sus habilidosas dotes para obtener inform(fación, consigue descifrar la confusa respuesta de un lugareño, con pocos dientes y mucha historia, a la pregunta de si faltaba mucho para el mar.

Sureres Montegre
Poca discusión hubo a la sugerencia de volver por la nacional una vez superado Sant Cebrià de Vallalta. Dada la hora. Así que desde San Pol para casa en perfecta formación (“perfecta formación” esta si la he colado), donde se suceden los relevos en los que uno se congratula en participar, pues no es muy ducho en eso de la carretera. Y cuando uno ya celebraba que por primera vez seria el primero en llegar a meta, en pie, con los brazos en alto, señalando al cielo y besando el escudo, aparece la KTM de Joan a toda leche despegándome esos adhesivos que Raúl se empeña en poner y yo en quitar. En fin, cada cual en su sitio.

Que la próxima sirva para purificar esos espíritus impuros de tentaciones y cargas cotidianas y se reúnan todas las circunstancias necesarias para disfrutar todos y cada uno para así olvidarlas (Benedicto XVI)

domingo, 10 de octubre de 2010

El AVE FÉNIX












El ave Fénix, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas …

La ruta:
Día:  10 de octubre de 2010
Hora: 8.45 hrs
Night’s: Carlos, Jesús, Enric, Cèsar y Joan
Distancia: 51 km
Ride Time: 3 hrs 20 min
Velocidad media: 15 km/h


Las previsiones meteorológicas para el domingo no podían ser más adversas. 


A las 7.20 h del domingo, decidimos retrasar media hora la salida, hasta recibir el parte meteorológico que nos llega directamente de la NASA, el cual nos informa que la lluvia se desplaza hacia el norte, hacia Girona  (no hay nada como tener buenos contactos).

Iniciamos ruta por el Tintoré a ritmo tranquilo. El terreno está blandito pero todavía no está pastoso  por  ser, prácticamente, los primeros que lo pisamos. El grupo sube compacto. Hoy las sensaciones son buenas.

Sin más historias, nos plantamos en Dosrius donde tomamos el  café de la mañana.

Sin ningún género de dudas, para Jesús, va hoy el premio del Mas Valorado de la Salida (MVS). Empezó el primer tramo de la salida un tanto conservador, estudiando al grupo. En Dosrius, y tras el café de la mañana, como si hubiese tomado  el brebaje del druida Panoramrix, se transforma y tensa la cuerda hasta el inicio del Dragón, al más puro estilo del añorado Coronel Elvira.

En la subida del Dragón, cede el testigo a Cèsar, que hoy se ha batido como un verdadero gladiador, exhibiendo su habilidad corriolera. En el segundo tramo de la subida, Jesús, nos desvía por una variante absolutamente ciclable que resulta de lo más interesante.

Una vez arriba, se produce el gran acierto de la mañana. Nuestro inestimable sherpa trempolí, Enric, sugiere muy acertadamente hacer la ruta de corrioles en dirección a Orrius.

¡Qué gozada! Terreno perfecto, temperatura inmejorable, corriol a la derecha, corriol a la izquierda, impresionante! ¡Qué festival de sensaciones! Lo siento por los que no han estado pero se han perdido unos momentos que, Kevin, nuestro gran filósofo de cabecera, calificaría como de mitja vida. Momentos de verdadero clímax, de esos que te resetean el cerebelo dejándolo como nuevo.

Decidimos coronar Parpers por carretera, en donde el MVS, da el tercer hachazo de la mañana. Confirmado, Jesús ha vuelto, como el Ave Fénix, ha resurgido de sus cenizas … (¿se mantendrá?)

Empieza a llover. El agradable chirimiri que cae, ayuda a refrescarnos y contribuye a hacer todavía más placentera y épica la salida. Tomamos un corriol de bajada precioso en Papers para desembocar en la Riera de Argentona.

Enric y Jesús, después de coronar Parpers
Carlos, la Bestia, posiblemente el ciclista más fuerte del pueblo, con permiso de Ángel

Cuando llegábamos a los 4 Relojes, Jesús, pletórico y eufórico como estaba, le quedaba todavía energía suficiente para obsequiarnos con una bella figura circense: el pino, con bicicleta incluida, que para su desgracia, es presenciado también por dos bellas y valientes ciclistas … (o no eran tan bellas?).

Parada técnica para corregir la "trempera" del sillón de Cèsar

Emprendemos el regreso desde Argentona a ritmo de m. el último, por una variante muy interesante paralela a la Carretera de Mata. Cancellara, que se había mostrado reservón durante la mañana, exhibe su poderío.


GRAN MATINAL DE BICI, BARRO, LLUVIA, SUDOR Y ....

lunes, 4 de octubre de 2010

Jornada de Hermanamiento

Salida Domingo 3/10/10:
Hora de salida: 8:00
Kms recorridos: 60,2 (solo algunos)
Desnivel: 1750m

Día de reconciliaciones entre todos los miembros (que no "penis" o "falo") Night Bikers.
Quedamos a las 8:00 en el CAP para contentar a todo el mundo, hasta a los que no se presentaron.
Salida dirección a 30 pases (Vilalba Saserra) por el clásico Santa Mónica. Primer encuentro con grupos rumiantes en plena transhumancia que provoca que el grupo se estire.

Nuestro estimado amigo Angel, de "ex-ciclos Angel", el ya considerado ciclista más fuerte del puebo, muy a pesar del ya destronado "Buenafuente", nos deleita con una presentación de credenciales que deja la Cape Epic de Joan de Moya en pan mojado.
Seguimos subiendo en dirección a El Corredor con un ritmo pausado y agradable.

Cuando nos acercamos al cruce que nos llevaría de bajada a Vilalba, de una manera natural y nada premeditada, Jesús nos ofrece la posibilidad de coger un gran corriol que nos llevará de cabeza al paráiso del ciclista. Cafés, pastas y sandwiches, todo servido en una nube de pechos firmes y sonrisas de ensueño.
Ni la aparación en el local de Vallgorguina de los magníficos Molins Bikes provoca que Jesús deje de leer el Periodico o Jenaro se sumerja con el brillo de la cafetera.


 
Volvemos a calzarnos nuestras monturas y ponemos en manos de Jenaro el destino de nuestras vidas. Gran subida improvisada dirección a el Montnegre.
Cuesta ver a Hernán casi el último del grupo, pero su pobre transmisión ha llegado a su fin. Como puede y sin apretar mucho va siguiendo el ritmo del grupo.
Una vez llegamos a cal Perarire y muy a nuestro pesar, aparecen las primeras deserciones. El ya conocido e inseparable "grupo maravilla", sin dar demasiadas opciones resto del grupo, se excusa con temas familiares uno y "yo si eso ya lo acompaño" el otro.

Pues a partir de aquí, y no porque ya no estuvieran los Wonder Boys, vino lo mejor del día. Corriols de bajada y subida. Improvisación tras improvisación, que después de 30 maravillosos minutos nos dejaron en la carretera de Sant Iscle de Vallalta.

El ritmo ya no podía parar, Teníamos que seguir improvisando y todo hubiese sido perfecto de no ser por los socialistas de las narices. Corriol precioso que "olvidaron" limpiar después de la victoria electoral.
Hicimos un looping por los alrededores de Sant Iscle, con la bici en la espalda por un terreno propio de la situación actual de la economía, muy espinoso.
Después de esto, segunda deserción. Que tampoco me extraña. Jenaro en su salsa y Carlos animado a ir probando, solo podía augurar un resto de mañana de lo más movidita. Pues eso, que a Joan lo esperaba la familia en Calella con las bicis. Igual corriían la triathlon. Hicimos ver que nos lo creíamos y le dejamos marchar.

Pues también fue aquí cuando empezó la segunda mejor parte del día. Corriol de ascenso inédito hasta para los jabalíes, que nos conduciría hasta la misma Creu de Canet.
A la llegada churris de bienvenida con banda de música incluida.

Y nuestra suerte ya no nos abandonaría a partir de aquí. En dirección a Arenys y un tanto sedientos, encontramos un pequeño oasis de gente amable que nos ofreció agua y melón cortadito, fresco y muy sabroso. Es que no hay nada como ser tios majetes. Cualquiera se enamora de nosotros.
Después de ágape seguimos ruta y volvemos a improvisar un nuevo corriol que nos lleva por un descenso sinuoso de insuperable belleza hasta un nuevo oasis con una vez más gente muy amable que nos quería adoptar.

Seguimos sus claras indicaciones y aterrizamos en la gasolinera de Arenys de Munt.

Vuelta a casa por un corriol de subida, también nuevo hasta la riera de Caldetas, Castell del Oliver, Sant Vicenç de Montalt y llavaneres por Mata.

Total, una salida de lo más bonita, seguramente mejor que mi crónica, con una temperatura perfecta para la practica de este deporte y con un grupo, aunque poco cohesionado, con un potencial de lo mejor del "poble".

El domingo que viene repetimos, aunque esta vez saldremos y llegaremos todos juntos, aunque sea con los pies por delante. :)